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¿Quién
fue
el Alcalde
Manuel
Carcelén
Pradas?
¿Qué
motivó
al Consistorio
para
dedicarle
una
calle
en julio
de 1990?
¿Qué
extraña
razón
hubo
para
que
el partido
político
“rival”,
honrara
así
la memoria
de uno
de los
mejores
alcaldes
que
tuvo
“La
muy
Noble,
muy
Leal
y fidelísima
Ciudad
de Chinchilla”?
¿Por
qué
dicen
que
salvó
la vida
de centenares
de persona?
Todas
estas
preguntas
quedan
explicadas
en este
pequeño
flash
de la
vida
de un
chinchillano,
ejemplo
de convivencia
y de
superación
de esas
dos
Españas,
en unos
momentos
dramáticos
en la
historia
de nuestro
país.
En
plena
Segunda
República
y debido
a su
estrecha
relación
con
su amigo
el albaceteño
D. José
Prat,
por
entonces
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diputado socialista
por Albacete,
fundó
el PSOE en
Chinchilla.
Con 27 años
se presentó
y ganó
la alcaldía
en las elecciones
de 1936.
Ya como
alcalde y
con la única
idea de mejorar
Chinchilla
y la vida
de sus ciudadanos,
buscó
el asesoramiento
del Sr. Prat.
En él
encontró
el apoyo suficiente
para realizar
importantes
mejoras como
la de traer
el agua al
municipio
ya que éste
padecía
gran escasez.
La ciudad
y su población,
que mayoritariamente
eran muleros
que trabajaban
en la fincas
a jornal,
sufría
una grave
crisis económica
reflejada
en un altísimo
índice
de parados.
El municipio
no fue ajeno
a la tensión
política
y social que
sufría
España
en ese año.
Esto llevó
al joven alcalde
a poner como
máxima
prioridad
el evitar
cualquier
conato de
violencia
que pudiera
surgir. Adoptó
medidas excepcionales
para calmar
y convencer
a la gente
de que no
permitiría,
bajo ningún
concepto,
cualquier
atisbo de
violencia.
En Chinchilla
está
el Castillo
que en aquella
época
era un gran
penal. Entonces
era conocido
en toda la
comarca y
provincias
periféricas,
porque la
población
reclusa estaba
compuesta,
fundamentalmente,
por presos
comunes con
delitos de
sangre. Al
iniciarse
la Guerra
Civil, a la
población
penal se vio
incrementada
por el ingreso
de presos
políticos
del bando
nacional de
Albacete.
Para evitar
una sangría
D. Manuel
dio orden
de aislar
a los presos
más
peligrosos.
Esta presencia
incómoda
hizo que promoviera
la salida
voluntaria
de los presos
comunes hacia
el frente,
con lo que
el penal se
quedaba con
una población
de unos 500
presos políticos.
Para defender
al municipio
y a su vez
evitar conflictos
dentro del
mismo, Manuel
Carcelén
creó
una milicia
a la que armó
con ametralladoras
estableciendo
puestos defensivos
en puntos
clave de la
ciudad y en
los accesos
al penal para
evitar el
paso a cualquier
persona armada.
Para evitar
que quemaran
la Colegiata
sugirió
que se utilizara
como almacén.
Por otra parte
ocultó,
entre otros
objetos de
gran admiración
y respeto,
la imagen
de la Virgen
de las Nieves
y gracias
a ello, la
podemos seguir
venerando
intacta en
la Colegiata
de Santa María
del Salvador.
Peor suerte
corrieron
otras tallas
de la región,
como fue el
caso de la
Virgen de
los Llanos
de Albacete
que sufrió
graves desperfectos
y mutilaciones,
otras muchas
fueron destruidas
como por ejemplo,
la Virgen
de la Cabeza
de Casas Ibáñez
y la Virgen
de Gracia
de Caudete.
En este
tenso ambiente
bélico
llegó
la noticia
de que había
habido una
saca en la
cárcel
de Albacete
y por tanto,
había
altísimas
posibilidades
de que ocurriera
lo mismo en
el de Chinchilla.
Unos días
después,
en la noche
del 22 de
septiembre,
se aproximaron
dos camionetas
llenas de
republicanos
armados con
la intención
de repetir
los hechos
acaecido en
Albacete.
El jefe de
la milicia
de Chinchilla,
designado
por D. Manuel,
consiguió
convencer
al grupo de
milicianos
armados de
que de insistir
en su acción,
encontrarían
una fuerte
resistencia
en la entrada
del penal
y que el alcalde
estaba dispuesto
a defender
su posición
con su vida
y la de sus
valientes
milicianos.
Parece que
ante la perspectiva
de encontrar
una fuerte
resistencia
y, posiblemente,
el tener que
matar a un
alcalde republicano
les convenció
para retirarse
sin derramar
una gota de
sangre.
En la
Guerra Civil
y durante
su mandato,
Manuel Carcelén
consiguió
que en Chinchilla
no hubiera
una sola víctima.
Como detalle
significativo
podemos destacar
que el penal
fue conocido
entre los
presos como
“El Oasis”
por la protección
que sentían
los internos.
Una vez
terminada
la guerra
fue arrestado
y condenado
a 20 años
en la cárcel
de Valladolid.
Pero por los
testimonios
declarados
por muchísimos
españoles
a los que
les salvó
la vida, se
redujo su
pena a 6 meses
y un día
por lo que
enseguida
salió
de la cárcel,
ya que había
pasado más
de 12 meses
en prisión.
Una vez
en libertad,
esa que nunca
debió
perder, encontró
trabajo en
Madrid en
donde fijó
su residencia
definitiva.
Poco a poco
fue asumiendo
puestos de
responsabilidad
en la sociedad
SAME y posteriormente
en CADIE (su
producto estrella
fue el conocido
lavavajillas
Mistol) donde
llega ser
su Director
Gerente. En
todo este
tiempo D.
Manuel ayudó
a los chinchillanos
que buscaba
trabajo en
la capital.
SU PERFIL
MÁS
CERCANO.
A D. Manuel
Carcelén,
en pocas palabras
y de forma
sencilla,
podemos definirle
como una persona
trabajadora,
discreta,
inteligente,
generosa y
por encima
de todo, buena.
Nació
en Chinchilla,
en la calle
S. Antón
el 28 de mayo
de 1909. Estudió
primaria y
secundaria
con D. Abraham
García
y trabajó
como oficial
en la Notaría
de D. Carlos
Maestre.
En 1929
se casó
en la Colegiata
de Santa María
del Salvador
con Dña.
Ignacia Toldos,
nacida en
Elche y vecina
de Chinchilla.
Tuvo dos hijas
y once nietos.
El enraizamiento
familiar de
sus hijas
y nietos en
Madrid, no
le posibilitó
pasar sus
últimos
años
de vida en
Chinchilla
como hubiera
deseado. Enamorado
hasta el último
día
de su vida
de su mujer
y de su amplia
familia, fue
un ejemplo
de vida cristiana
para todo
aquél
que tuvo la
suerte de
conocerle.
Murió
el 23 de abril
de 2000, domingo
de Resurrección.
El nombramiento
de esta calle
para él
fue un motivo
de orgullo,
y el día
de su inauguración
uno de los
más
importantes
y emocionantes
de su vida.
Aquel día,
en la Sala
de Plenos
del ayuntamiento,
con voz temblorosa
por la emoción,
dio las gracias
a Dios, a
los presentes
y ausentes
por recordar
ese acto heroico
que él
nunca valoró
en su justa
medida.
Siempre
tuvo presente
a la ciudad
en su corazón,
sentimiento
que transmitió
a sus hijos,
nietos y bisnietos.
Chinchilla
dejó
profunda huella
en la vida
del Alcalde
Manuel Carcelén
Pradas y él
también
lo hizo en
la importante
historia de
Chinchilla.
Enrique
Bielza, Marzo
de 2010, Madrid.
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