Saluda del Párroco

 

 
                    Realidad y Simbolo
      
      Ante las Fiestas que nos vienen, una palabra estimulante sobre la Vírgen María. Es lo
que me piden y es lo que ofrezco. Palabra que resalte a la Vírgen de las Nieves. Ella es realidad y símbolo.
      María es realidad porque fue persona histórica. Una joven de Nazareth, sencilla en sus maneras y, sobre todo, sencilla de

corazón. Cuando entra en la Historia de la Salvación su vida da un giro que conocemos. Se pone al servicio del Dios de las Promesas y, así, facilita la venida del Mesías al aceptar ser Madre de Jesús de Nazareth.
      Al mirar nosotros a María, nombrada de tantas maneras (en Chinchilla la nombramos de las Nieves) y esculpida en todos los estilos, queremos acercar a nosotros su persona, su realidad. No la sentimos lejana en el tiempo. Sus efígies, esculpidas o pintadas, nos la acercan.
      María no es un bello cuento, no es un mito lleno de color. Es -y fue- una joven de corazón abierto a las Profecías de Israel. Ella es el escalón que Dios baja hasta nosotros por su Encarnación.
      María, además, es símbolo. Al entrar la Vírgen en la historia humana y religiosa de
nuestros pueblos, se hace símbolo de todo lo que un pueblo conmemora, recuerda y celebra. La historia de Chinchilla, en sus tres últimos siglos, está referida a la Virgen de las Nieves. Por eso Ella, en su nombre específico y local Virgen de las Nieves concentra muchos sentimientos y latidos de esta comunidad humana, de Chinchilla.
Entrándonos en nuestro Pueblo la vemos en su escultura menuda, la nombramos y le cantamos. Le decimos que ilumina los siglos últimos vividos en esta Ciudad. Esta población concentra en Ella la mirada. Y, mirándola, aceptamos nuestra historia vivida, e impulsamos la historia por hacer.
      Vamos a celebrar la Fiesta del 5 de Agosto. Vamos a expresarnos como pueblo, vamos a sentir que la Virgen de las Nieves es realidad viva y símbolo estable para nuestra Ciudad. Amigos: Conviene que Chinchilla crezca de todas las maneras, pero conviene, también, que no disminuya el influjo de la Virgen. Recordaremos que Ella es la Madre de Jesús. Pero, además, realidad y símbolo para este Pueblo.

Sebastián Aguilar Ferrandez
Párroco de Chinchilla de Montearagón