Conmemoración del V Centenario
de la muerte de César Borgia

 
 

 

César Borgia (1475-1507)
Ilustre preso del Castillo de Chinchilla.
Quinto centenario de su muerte

Aut Caesar aut nihil
"O César o nada”

         Quiero rendir homenaje en estas páginas a una de las figuras más importantes del renacimiento ítalo-español cuando se cumplen quinientos años de su muerte. No solo destacó a nivel militar, político o eclesiástico, sino desde un punto de vista al que pocas veces se han referido al tratar la figura de César Borgia, el artístico, siendo mecenas de algunos de los hombres más importantes de la cultura del renacimiento mundial.

     
La historia ha hecho que el nombre de César Borgia esté unido a nuestra tierra ya que estuvo preso en el castillo de Chinchilla, por ello es de justicia, al menos, el escribir esta pequeña reseña histórica.

      Italia era sin duda en 1492, cuando su padre Alejandro VI llegó a la silla papal, un hervidero de hombres y nombres ilustres en un país fragmentado en principados, ducados, etc...

Reseña Biográfica
      César Borgia, duque, príncipe, conde, condottiero, Gonfaloniere, capitán general del ejercito del Vaticano y cardenal en el Renacimiento, hispano-italiano nacido en Roma el 13 de septiembre de 1475 y muerto en Viana, Navarra, el 12 de marzo de 1507 y perteneciente a la familia de los Borgia.

Hijo del célebre Rodrigo Borja, el Papa Alejandro VI y hermano de Lucrecia Borgia. Su vida y su obra han pasado a la historia como la de un batallador y un intrigante, al igual que su padre, siendo acusado de asesinatos como el de su propio hermano Juan, que apareció ahogado en el Tiber. Tras la muerte por malaria de su padre Alejandro VI y la subida del nuevo Papa al poder, Julio II en 1503, sus enemigos no dudaron en intentar hacer pagar los pactos políticos que habían tenido que hacer los Borgia para mantener el poder del Vaticano.


      Gonzalo Fernández de Córdoba, el “Gran Capitán”, llegó a las afueras de Roma, pero no para ayudar a César como el creía a apaciguar las sublevaciones de las familias romañas contra los “catalanes” que así eran llamados los españoles que vivían en Italia, y hacer cumplir los pactos de respeto a la familia Borgia del nuevo Papa, sino para hacer preso a César por una orden de los Reyes Católicos en 1504 como súbdito español y además haber sido aliado de los franceses en contra del Nápoles español. Una vez en España es encarcelado en el castillo de Chinchilla, de donde sabemos que intentó fugarse. La historia de la intentona de huida del castillo de Chinchilla de César Borgia la conocemos por las Relaciones topográficas de Felipe II. Cuando todavía existía la torre del homenaje, que derribaron los franceses en el siglo XIX, César Borgia se subió a lo más alto de ella con el alcaide de la fortaleza, Gabriel Guzmán, que era el vasayo del duque de Maqueda que estaba ausente y César preguntando muy sibilinamente por los paisajes que se divisaban desde la torre de treinta metros intentó tirar al alcaide torre abajo, pero este también siendo hombre fornido como el romano pudo recuperarse y capturarlo. César Borgia en su defensa dijo que todo era una broma y que solo pretendía comprobar si las fuerzas del alcaide, que tan comentadas eran, serían reales.


      Así reza la acción de César Borgia en el castillo de Chinchilla en las Relaciones topográficas de los pueblos del Reino de Murcia (1575-1579):
... en este aposento alto de esta torre estuvo preso el duque Valentyno hijo del Papa Alejandro Borja porque mato a su hermano el duque de Gandía, era en aquel tiempo alcayde della Graviel de Guzmán por el duque de Maqueda que es alcayde de esta fortaleça, vn dia el duque Valentino aviendole soltado el dicho alcayde Guzmán suvieron entramos a lo alto de la torre y quiso el duque echar al alcayde Guzman la torre abaxo que no diera pequenna cayda sy lo echara abaxo y lo para hacerlos le llamo y pregunto por las causas que se paresçian cuyas heran y estándole el dicho alcayde dándole razón de lo que le pediale asió el duque por la horcadura para lo hechara avaxo que lo que era hombre de grandes fuerças y alientos y el dicho alcayde no hera menos que viéndose asido y en tal alto peligro puesto hizo fuerça con las manos en las almenas que ya lo tenia alto de tierra y torno sobre si y dio con el duque en tierra y visto el duque que la buena orden que Guzmán se dio el dixo no os aterréis alcayde que no lo hize syno para probar que fuerça y aliento hera el vuestro que me avian que el alcançavades vivas fuerças y es asi que muy bien aveys mostrado tenerlas...

 

      Tras una estancia de varios meses es trasladado al castillo de la Mota en Medina del Campo.

     De allí si conseguiría huir en 1506 con ayuda de un criado, trasladándose a Navarra donde reina su cuñado Juan de Albret. Navarra está en plena guerra civil. Morirá en una batalla en Viana, donde será enterrado uno de los más valientes y crueles hombres del renacimiento.

 

 

      Epitafio de la tumba de Cesar Borgia en la Iglesia de Santa María de Viana

Aquí yace en poca tierra
el que toda le temía,
el que la paz y la guerra
en su mano la tenía.
¡Oh tú, que vas a buscar
dignas cosas de loar!
si tú alabar al más digno
aquí para tu camino,
no cures de más andar

Arte y cultura
     
El primer nombre que debemos escribir en esta lista es Leonardo da Vinci que estuvo al servicio de César Borgia como ingeniero militar. Sabemos por los cuadernos de campo de Leonardo que el trabajo con César fue muy provechoso. Se sabe que Miguel Ángel le hizo esculturas, como un pequeño cupido.


      Nicolás Maquiavelo se entrevistó como embajador de Florencia varias veces con César y en su famoso libro “El Príncipe” le pone como ejemplo del príncipe moderno y culto:

      César Borgia, llamado duque Valentino por el vulgo, adquirió el Estado con la fortuna de su padre, y con la de éste lo perdió, a pesar de haber empleado todos los medios imaginables y de haber hecho todo lo que un hombre prudente y hábil debe hacer para arraigar en un Estado que se ha obtenido con armas y apoyo ajenos. El príncipe nuevo que crea necesario defenderse de enemigos, conquistar amigos, vencer por la fuerza o por el fraude, hacerse amar o temer de los habitantes, respetar y obedecer por los soldados, matar a los que puedan perjudicarlo, reemplazar con nuevas las leyes antiguas, ser severo y amable, magnánimo y liberal, disolver las milicias infieles, crear nuevas, conservar la amistad de reyes y príncipes de modo que lo favorezcan de buen grado o lo ataquen con recelos; el que juzgue indispensable hacer todo esto, digo, no puede hallar ejemplos más recientes que los actos del duque. Sólo se lo puede criticar en lo que respecta a la elección del nuevo pontífice, porque, si bien no podía hacer nombrar a un Papa adicto, podía impedir que lo fuese este o aquel de los cardenales, y nunca debió consentir en que fuera elevado al Pontificado alguno de los cardenales a quienes había ofendido o de aquellos que, una vez papas, tuviesen que temerle. Pues los hombres ofenden por miedo o por odio. todos los demás, si llegados al solio, debían temerle, salvo el cardenal de Amboise dado su poder, que nacía del de Francia, y los españoles ligados a él por alianza y obligaciones reciprocas. Por consiguiente, el duque debía tratar ante todo de ungir papa a un español, y, a no serle posible, aceptar al cardenal de Arnboise antes que el de San Pedro Advíncula. Pues se engaña quien cree que entre personas eminentes los beneficios nuevos hacen olvidar las ofensas antiguas. Se equivocó el duque en esta elección, causa última de su definitiva ruina.

      En el ámbito de la música se rodeó de músicos de gran talento, gracias también a su contacto con la capilla musical papal. Es muy conocida que una canción de Filippo de Lurano, gran compositor de fottolas, era una de sus canciones preferidas. También Giacomo Fogliano o Bartolomeo Tromboncino estuvieron en el ámbito de los Borgia.

Resumen
     
Desde luego no solo debemos ver en César Borgia al vividor, asesino cruel y dictador que nos quiso vender la historia de la España de los Reyes Católicos, debemos ir más allá y entender como eran los nobles del renacimiento y para ello nada mejor que leer El Príncipe de Maquiavelo, aunque por supuesto no estemos de acuerdo con que el fin justifique los medios.

                José Ferrero