LOS MIÉRCOLES Y CARNAVALES 2003

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UN MIÉRCOLES CON PRÍNCIPE.

          El miércoles de ceniza tiene en Chinchilla carácter festivo. Desde 1996 la Asociación Antigua Tradición ha recuperado la costumbre de sacar a las puertas de las casas y a los balcones estos monigotes que se llaman igual que el día de la semana en que salen a relucir. Una costumbre que llevaba muchos años perdida y que llegamos a pensar que nunca desapareció. Al contrario. Si en las primera mitad del siglo XX se sacaban sólo diez parejas de Miércoles, que eran siempre las mismas (con ligeros retoques de un año para otro), ahora estamos acostumbrados a que ronden las sesenta. Y en muchos casos no son parejas, sino conjuntos de personajes.

        Los Miércoles reciben nuestra visita envarados ante una mesa con alguna invitación. Están hechos con ingenio, buen humor y modestia. Suelen representar oficios antiguos y modernos, aunque poco a poco se va imponiendo el vestirlos con asuntos que han sido noticia durante el año y que aún están de actualidad. Casi siempre se atenúa a su irremediable mudez con algún rótulo jocoso. Por ejemplo, esta vez encontraremos el chapapote, la isla de Perejil y a Harry Potter, entre otros conocidos. También veremos un conjunto de bordadoras, con las que se quiere rendir homenaje a una maestra que enseñaba a las niñas del pueblo a prepararse su ajuar.

        Pero lo que promete ser la atracción de esta edición 2003 es el conjunto que reconstruirá una supuesta llegada del príncipe Felipe a la plaza de Chinchilla. Todo de pega, pero con el cariño de quienes desearían que la visita fuera real (en todos los sentidos). Escoltarán al insigne Miércoles motoristas antiguos y hasta un cabriolé. También parece que habrá unos guardias civiles de los de antes apostados en los cañones, para garantizar la seguridad.

        Desde las diez de la mañana estarán los miércoles en sus puestos, preparados para recibir a las visitas. Y por la tarde, habrá otro recorrido oficial, con charanga y jarana, antes de que se ponga el sol y el frío nos meta de lleno en Cuaresma. Es la oportunidad de disfrutar del trazado medieval de Chinchilla, aderezado por el ingenio de buena parte de sus habitantes, que ponen manos a la tarea con mucho entusiasmo, algo de añoranza del pasado y con el espíritu de equipo de quienes saben que estas costumbres hay que mantenerlas vivas, porque en ellas se perpetúa la memoria común del pueblo.

                                                                Arturo Tendero.