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Ábside
de Sta. Mª. del Salvador
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A
finales del s. XV un cimborrio
gótico coronaba la obra catedralicia
de Santa María del Salvador,
el cual desapareció en una de
las reformas más ambiciosas,
para crear entre los años
1537 a 1541, una majestuosa
cabecera de estilo renacentista,
obra de Jerónimo Quijano.
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Dado
que la cúpula que remataba esta
cabecera tenía un gran tamaño,
amenazó con derrumbarse, y hubo
que paralizar las obras y construir
unos arbotantes exteriores como
solución para sostener este peso,
ya que los juros por sí solos no
aguantaban.
Este
ábside de riquísimo estilo plateresco
presenta una estructura de planta
poligonal formada por grandes contrafuertes
escalonados, que terminan en figuras
humanas y flameros. Esta dividido
en cuerpos por cornisas horizontales
con un cuerpo abalaustrado de remate.
Destaca en su exterior por una serie
de ventanales ciegos en los que
aparecen las figuras de Samsón,
Judith,
Gedeón,
Hester
y
Josue
(1)
coronándolo una balaustrada en la
que se encuentran las figuras de
los santos apóstoles como son San
Pablo, Santiago, San Pedro, San
Bartolomé, San Andrés y San Juan
Bautista.
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(1)
Hasta que se restauró este ábside
en el año 2000 se creía que
eran Carlo Magno, Hércules,
Ruggiero, Bradamante y Julio
César, pero una vez limpio,
se han descubierto los nombres
de estas figuras incorporadas
por Jerónimo Quijano a estos
paños, como se aprecia en las
fotos.
En el interior, este ábside
posee otros dos ventanales tabernáculo-ciego
con las figuras de Adán y de
Eva.
En las pechinas de la cúpula
aparecen los tetramorfos,
es decir, los apóstoles Evangelistas
que son San Juan, San Mateo,
San Marcos y San Lucas y finalmente
en el interior de la propia
cúpula nos encontramos con
cincuenta esculturas obra
de Esteban Jamete.
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